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Ópera Para Todos: La Gioconda de Amilcare Ponchielli

junio 30 @ 4:00 pm - 7:00 pm

$6.000

LA GIOCONDA desde el Liceu de Barcelona (2019)

✅DOMINGO 30 DE JUNIO, 16:00 hrs.
✅$5.000 pre-venta, $6.000 el día del evento.
✅CENTRO ARTE ALAMEDA (Av. Lib. Bernardo O’Higgins 139, Santiago).

En la Venecia del siglo XVII, Enzo Grimaldo ama a Laura, esposa de Alvise, después de haber abandonado a la desdichada Gioconda, hija de La cieca, acusada de brujería. Esta obra, emblemática del período comprendido entre la madurez verdiana y el incipiente verismo, es la partitura más celebrada de Amilcare Ponchielli. Más allá de la célebre “Danza de las horas” y del aria del suicidio de Gioconda, la partitura esconde momentos de gran lirismo y sensibilidad posrománticos, sin olvidar su magistral orquestación y la escritura vocal para papeles como Laura, La cieca, Enzo Grimaldo o Barnaba. Al lado de un reparto ideal, asume el papel titular Saioa Hernández, que ha emergido recientemente como una de las nuevas estrellas más prometedoras de la ópera en España.

EQUIPO CREATIVO

Dirección musical: Guillermo García Calvo
Dirección de escena: Pier Luigi Pizzi
Escenografía y vestuario: Pier Luigi Pizzi
Coreografía: Gheorge Iancu
Iluminación: Massimo Gasparon
Dirección del coro: Conxita Garcia
Coproducción: Gran Teatre del Liceu, Teatro Real (Madrid) and Arena di Verona
Orquesta sinfónica y coro del Gran Teatre del Liceu.

EQUIPO ARTÍSTICO

Gioconda: Saioa Hernández
Laura Adorno: Dolora Zajick
Alvise Badoero: Ildebrando D’Arcangelo
La Cieca: María José Montiel
Enzo Grimaldi: Brian Jagde
Barnaba: Gabriele Viviani
Zuane/A voice: Carlos Daza
Isepo / A voice: Beñat Egiarte
Barnabotto/ A pilot / A singer: Marc Pujol
Guest Dancer: Alessandro Riga (CND)
Guest Dancer: Letizia Giulia

SINOPSIS

Acto I

En el patio del magnífico Palacio de los Dux de Venecia, durante el Carnaval, se nos presentan en pleno conflicto y sentimientos opuestos los protagonistas de la ópera: Barnaba, influyente y cruel espía al servicio del Consejo de los Diez de Venecia, bajo la apariencia de cantor de historias, enamorado de la Gioconda, una cantante callejera, que no le corresponde en modo alguno y que está enamorada a su vez de Enzo Grimaldo, que se encuentra en la ciudad bajo la apariencia de marinero dálmata pero que en realidad es un noble genovés proscrito en Venecia.
Barnaba trama una serie de intrigas dirigidas a obtener los favores de la Gioconda. En primer lugar, convence a un perdedor en la regata de góndolas que la culpa de su fracaso se debe a un hechizo de La ciega, la madre ciega de la Gioconda. Le resulta fácil excitar los malos instintos de la gente reunida en la plaza, exigiendo éstos que la supuesta bruja sea quemada. La defienden primero su hija y también Enzo, que parte para buscar ayuda, pero es Laura Adorno, mujer de Alvise Badoero, inquisidor de la República, quien cree que en la inocencia de la Ciega y obtiene la gracia de su esposo. La vieja, agradecida, le da su rosario, que según ella le traerá suerte.

Enzo ha vuelto a la plaza y reconoce por la voz –sin dejarlo notar- a Laura, que había sido su gran amor en Génova; ella, que se ha visto obligada a casarse con el noble veneciano, también lo reconoce. Barnaba observa la nueva situación que plantea el amor contrariado de los dos genoveses y sigue con sus maquinaciones. Queda solo con Enzo, le hace ver que está enterado de todo y que lo tiene en sus manos, pero a fin de desengañar a la Gioconda de su amor hacia él le propone conducir aquella misma noche a Laura a su barco para que puedan huir de Venecia. Enzo reconoce que sus amores con la Gioconda eran superficiales y que no ha podido olvidar nunca a Laura, y acepta con ilusión la propuesta.
La Gioconda regresa a la plaza y escucha, escondida, cómo Barnaba dicta a un escribano la denuncia anónima al inquisidor sobre el plan de huida de Laura junto a Enzo, que deposita en la tétrica <>, el buzón en el que se cursan las acusaciones anónimas en Venecia. El espía canta la grandeza y las miserias del gobierno veneciano, la plaza vuelve a llenarse con las máscaras del Carnaval y la Gioconda, con su madre, se lamenta de su destino.

Acto II

Barnaba, disfrazado de pescador, se presenta ante el bergantín de Enzo para comprobar sus efectivos –que comunica a Alvise- y controlar los hechos. Después de que Enzo cante la conocida romanza “Cielo! E mar!” en su puesto de vigía, Barnaba conduce a Laura hasta el barco. Los enamorados cantan su felicidad y amor y esperan la oscuridad de la noche para partir.
Laura, sola, canta a la Madonna suplicando protección. Llega la Gioconda y se produce un violento enfrentamiento entre las dos rivales, que conduce a la cantante, fuera de sí, a intentar matar a Laura con un puñal. Piensa, entonces, que más cruel aún que la muerte será entregarla al marido que llega. Laura, en este momento, muestra el rosario que le dio La ciega. La Gioconda no se siente capaz de destruir a la mujer que salvó a su madre y la ayuda a huir con su barca.
La Gioconda se enfrenta ahora a Enzo, e intenta recuperar en vano su amor diciéndole que Laura se ha ido porque ya no le ama, y le ofrece una nueva vida. El noble la rechaza y la detesta y cuando ella le avisa que llegan las naves enemigas de Alvise, alertadas por Barnaba, para destruirlo, incendia su bergantín mientras los marineros huyen y él se lanza al agua.

Acto III

Alvise da una gran fiesta en su palacio Ca’ d’Oro. No obstante, en una estancia lateral, antes de que lleguen los invitados acusa a su mujer de deslealtad con furia y odio y le ordena que beba un poderoso veneno que le entrega que la hará morir de inmediato. Pero la Gioconda se ha introducido secretamente en el palacio y convence a Laura, cuando el marido sale, de que beba un potente somnífero que ella le da en lugar del veneno, por amor a Enzo y como gratitud a su intervención con La ciega. La fiesta, a la que acude gran número de nobles invitados, se centra en la famosa mascarada de la “Danza de las Horas”, que una compañía de ballet ofrece en la gran sala. Finalizada la danza, entra Barnaba llevando a la Ciega, a la que acusa de nuevo de brujería, pero la vieja dice que se limitaba a rezar por alguien que se está muriendo. Enzo, que también se encuentra disfrazado entre los invitados, se entera por Barnaba que la persona que se muere es Laura y, desesperado, se da a conocer y desafía a Alvise. La Gioconda decide pactar con Barnaba que será suya si ayuda a Enzo a huir de Venecia. Alvise hace ahora un golpe de efecto y abre la estancia en la que Laura aparece como muerta ante el horror de los presentes. Enzo se precipita sobre Alvise para vengarse pero los guardias lo detienen y se lo llevan. Barnaba se apodera de La ciega.

Acto IV

La Gioconda ha escondido a Laura, todavía inanimada, en un palacio medio abandonado de la Giudecca y se lamenta de la desaparición de su madre. Entra en un estado profundo de desesperación y piensa darse muerte –famosa aria “Suicidio”-, pero se siente responsable de la suerte de Laura y Enzo.
Entra Enzo, liberado por Barnaba, convencido de que Laura ha muerto y con el deseo de morir también él. Los intentos de la Gioconda de que reconozca que le ha salvado la vida y le ha dado la libertad solamente tienen como respuesta odio y resentimiento, y el noble llega a amenazarla con el puñal. Aparece en ese momento Laura, despertando de su sueño profundo, y la Gioconda ayuda a huir a los amantes, que reconocen su generosidad y la bendicen.

Llega Barnaba a recibir el pago del pacto convenido. La Gioconda le dice que está dispuesta a entregarle su cuerpo, pide unos momentos para ponerse bella, aprovechándolo para coger el puñal y clavárselo en el pecho. Cuando Barnaba, humillado y furioso, le grita que la noche anterior ahogó a La ciega, la Gioconda ya no puede oírle, pues ha muerto.

Detalles

Fecha:
junio 30
Hora:
4:00 pm - 7:00 pm
Precio:
$6.000
Categorías del Evento:
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Evento etiquetas:
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Página Web:
https://www.facebook.com/events/317174025884929/